viernes, 7 de diciembre de 2018

Adiós

No me gusta cómo me hablas, ni lo que me dices. Me hace sentir pequeña, me coacciona, y no me doy cuenta hasta que salgo de tu embrujo, pero hace correr mares por mis ojos. Me da rabia tu forma de tratarme, como si no hubiese crecido nunca, como si siguiese siendo demasiado pequeña para entender algunas cosas pero mayor para contarme otras. Me inspira mucha impotencia no ser capaz de gritarte a la cara lo mal que creo que estás conduciendo tus sentimientos, lo poco que has sabido aprovechar los míos. Lo que me apetece ahora es escupírtelos a la cara. Que todas mis palabras dedicadas a tu persona ya no las puedas leer más. Que ardan en una hoguera con mi ingenuidad. Y quiero que te des cuenta de que por fin lo has conseguido, te has librado de mí. Espero que estés contento. Era lo que llevabas deseando mucho tiempo. Ojalá fueses capaz de sentir un ápice del dolor que yo me he provocado por ti. Sé que no entiendes nada de todo lo que estoy confesando hoy, tú no sabes confesarte ni a ti mismo, también lo sé. Pero mira, estoy tan segura de que no me has prestado atención ni una sola vez en los 5 años que nos conocemos que lo único que quiero que te quede claro ahora es que no quiero que te vuelvas a aparecer en mi vida. Entiende eso y me conformo. Porque todo este tiempo me he sentido como quien habla con una muñeca y haciendo oídos sordos a personas que sí querían lo mejor para mí. Así que lo último que quiero decirte es: adiós. Cierro una etapa de mi vida y no la voy a volver a abrir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario