miércoles, 26 de agosto de 2015

Anoche soñé

Anoche mientras dormitaba navegué a lo largo de los reinos del subconsciente. Y pude soñar contigo.

Soñe que tus ojos me encontraban como no lo han hecho nunca y que tu alma se adhería a la mía como piezas de velcro.
Anoché puede soñar que surcábamos juntos un mar de sábanas blancas en un barco a la deriva.
Soñe también que tus manos rozaban las mías, casi tan real como si te hubieses colado en mi cama a medianoche para poder compartir algo más que eso. Sentí realmente como te acercabas despacito y te quedabas a pocos centímetros, sentí como mi piel se erizaba y sentí aquella sensación por todo el cuerpo cuando me rozaste. Todo era tan real...Que me confunde.
Luego soñé que me abrazabas por detrás como has hecho a veces y volví a sentir tu aliento en mi nuca. Acompasado, al ritmo del vals de la respiración. Noté el aire cálido que me transmites cuando estás así.

Anoche fuí feliz durante un breve periodo de tiempo para luego volver al mundo real. Porque anoche, en el mismo sueño, noté como te volvías a alejar de mi.
Como un muro que crecía entre nosotros mientras yo intentaba saltarlo.
En cambio tú no hiciste nada para impedirlo. Te mantuviste impasible al otro lado. Mirando como desaparecía la magia entre nosotros. Quiza sin ser consciente de que los muros no desaparecen, es necesario derribarlos.

sábado, 15 de agosto de 2015

Dos palabras

Dos palabras.
Dos palabras que pueden suponer un giro radical a tu vida. A un momento concreto.
Esas dos palabras pueden ahuyentar todos y cada uno de tus fantasmas del pasado, de tus problemas, de tus complejos...
Todo lo que te atormentaba se desvanece por unos instantes. Al pronunciar esas dos palabras.
Pero quizás no tenga por qué ser sólo un instante. Si las palabras duran, si son resistentes al tiempo, pueden ser meses, años, o toda una vida.
El ser humano es incapaz de pronunciar esas dos palabras. No concibe el significado completo.
Únicamente el alma es capaz de pronunciarlas.
Ella las pronuncia con sentido completo porque ella las vive.
Las disfruta. Las siente.
Pero también las sufre.
Porque a veces estas dos palabras son prununciadas a la persona equivocada, o simplemente en el momento equivocado.
Y eso quema un trocito de tu alma. Lo destruye. Lo vuelve insensible.
Ese trocito mutilado ya nunca más podrá volver a sentir las palabras.

El problema de estas dos palabras es que actualmente el alma ha dejado de pronunciarlas en la mayoria de los casos. Ha dejado al cuerpo el trabajo.
Lo que convierte esta oración en un sin sentido.
Se convierten en palabras huecas. Vacías. Carentes de sentido.

El dilema es aprender a distinguir cuando esas dos palabras están huecas y cuando no.
Algo que parece no preocupar demasiado a los hablantes actuales de esta lengua. Los hablantes del amor. Para ellos todo cuanto tienen esta hueco. Es normal para ellos. Son personajes de papel.

Ya nada tiene sentido.
El paso del tiempo afecta hasta a la más pura chispa de sensatez.
Ahora todo es una cáscara vacía de lo que fue.

Mundo Paralelo

En un mundo pararelo al que todos conocemos yo te tendría entre mis brazos ahora. Tú podrías seguir siendo ese cosquilleo en la barriga, y yo tu musa y tu inspiración, tu fuerza y todas tus sonrisas.
Despertaría cada mañana y sentiría que te tengo conmigo. Despertarías cada mañana y sentirías que estoy ahí para ti.
Podrías tener todo de mí, tanto bueno como malo. Y yo podría tenerte a ti.
Pero este no es un mundo paralelo, sino el que siempre ha existido.En el que eres mi dolor y mis lágrimas. En el que soy tu distracción y tu preocupación, tu juego preferido. El mundo en el que me despierto sola en mi cama. En el que te despiertas con el sonido de la alarma.
El mundo en el que cada noche lloro mil y una lágrimas. En el que tú te sigues escondiendo, para no aceptar que también deseas pertenecer a ese mundo paralelo.
En ese mundo...todo, por una vez, saldría bien.

viernes, 14 de agosto de 2015

Pasó

Y eso fue lo que pasó. Aquí estoy ahora. Intentando reconstruir mi vida sin encadenarme a nadie. Y aunque a veces aún me pesa su recuerdo, sé que lo conseguiré; al igual que él lo conseguirá.
Ha pasado poco tiempo, y entiendo que aún me busque en su cama por las noches, acurrucada a su pecho. También comprendo que aún intente decir mi nombre cuando necesita alguien con quien hablar, llamarme, buscarme, y que no obtenga respuesta alguna. Que oiga nada, en vez de a mí. Comprendo que su alma llore y que no entienda por qué lo hace; a mi tambien me pasa.
Pero esto es lo mejor. Separados somos más. Y somos mejores. Separados nos irá mejor. Lo presiento. Quizás no a corto plazo, pero sí dentro de un tiempo.
Y aunque lo pase mal ahora, espero que entienda que lo que he hecho ha sido la mejor opción para los dos.
Él necesita a otra. No será mejor que yo, pero será mejor para él. Yo no puedo darle lo que pretende encontrar en una chica. No ahora. Quizás no todavía.
Ya lo echo de menos y acabo de irme. Sé que él también me echa de menos. Quiero distraerme con algo. Lo que sea.
Me dispongo a coger un libro y perderme entre sus páginas. Meterme tanto en la trama que olvide la hora, el dia y hasta el año en el que estamos; pero eso no sucede. Mi cabeza es un torbellino de ideas que van y vienen. Todo tiene algo que ver con él. Cada minuto que pasamos juntos se repite en mi cabeza, cada beso, cada abrazo, cada caricia...Como una película interminable.
Parece no acabar nunca.
Voy a estallar. Sólo me apetece llorar. Pero no. No voy a sucumbir a los recuerdos. Sé que soy fuerte. Lo lograré.

martes, 4 de agosto de 2015

Mentiras afiladas

Cuando sientes que te clavan un puñal helado por la espalda, y notas el odioso olor de tu propia carne putrefacta por las mentiras y las promesas de otros.
 Cuando notas que el filo de la daga rasga cada fino milímetro de tu piel, y su frío corre por tus venas al tocar helada tus huesos.
Cuando sientes tu cuerpo tan magullado que ni un sólo golpe más sería percibido por tus desgastadas células sensoriales.
Entonces, es entonces, cuando te das cuenta de que ya no estás enfadada, ni tampoco dolorida por todo eso. En ese momento te das cuenta de que lo que te pasa, esa sensación extraña, es decepción.
La decepción de no poder volver a confiar en las palabras que el ser humano pone en su boca sin antes pasar por su mente.
La decepción de saber que incluso aquellos en quienes confías te traicionan.

lunes, 3 de agosto de 2015

Resumen de un amor prohibído

Y ahora todo se resume a esto. A nosotros. A unos solos labios y a unos solos ojos. Los tuyos.
Cada sonrisa me encadena más a ti, me eleva más sobre las nubes.
Cada palabra resucita un trocito mutilado de mi corazón.
Mutilado por ti mismo tiempo atrás. Cuando tus labios eran la fruta prohibida. Tu sonrisa puñales y tus ojos un pozo sin fondo.
Pero todo cambió.
De sol a sol mi mente trajina imaginándose un futuro en el que todo esto no tenga que acabar.
 Y la escena es casi dantesca al imaginarte de nuevo marchando. Hacia el horizonte sin rumbo. Sin billete de vuelta.
De nuevo llego a la conclusión de que no merece la pena vivir una vida sin la seguridad que el mar verde de tus ojos le da a mi alma. Sin el tacto de tus dedos de seda sobre mi piel. Sin los susurros que acarician mis oídos con tu voz.
Entonces ya no quedará el resumen en ti, sino en las cenizas de tus recuerdos. 
Aunque sólo añadiré algo más.
De las cenizas renacerá el fénix de dorado plumaje. De dorado corazón