Anoche mientras dormitaba navegué a lo largo de los reinos del subconsciente. Y pude soñar contigo.
Soñe que tus ojos me encontraban como no lo han hecho nunca y que tu alma se adhería a la mía como piezas de velcro.
Anoché puede soñar que surcábamos juntos un mar de sábanas blancas en un barco a la deriva.
Soñe también que tus manos rozaban las mías, casi tan real como si te hubieses colado en mi cama a medianoche para poder compartir algo más que eso. Sentí realmente como te acercabas despacito y te quedabas a pocos centímetros, sentí como mi piel se erizaba y sentí aquella sensación por todo el cuerpo cuando me rozaste. Todo era tan real...Que me confunde.
Luego soñé que me abrazabas por detrás como has hecho a veces y volví a sentir tu aliento en mi nuca. Acompasado, al ritmo del vals de la respiración. Noté el aire cálido que me transmites cuando estás así.
Anoche fuí feliz durante un breve periodo de tiempo para luego volver al mundo real. Porque anoche, en el mismo sueño, noté como te volvías a alejar de mi.
Como un muro que crecía entre nosotros mientras yo intentaba saltarlo.
En cambio tú no hiciste nada para impedirlo. Te mantuviste impasible al otro lado. Mirando como desaparecía la magia entre nosotros. Quiza sin ser consciente de que los muros no desaparecen, es necesario derribarlos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario