Y eso fue lo que pasó. Aquí estoy ahora. Intentando reconstruir mi vida sin encadenarme a nadie. Y aunque a veces aún me pesa su recuerdo, sé que lo conseguiré; al igual que él lo conseguirá.
Ha pasado poco tiempo, y entiendo que aún me busque en su cama por las noches, acurrucada a su pecho. También comprendo que aún intente decir mi nombre cuando necesita alguien con quien hablar, llamarme, buscarme, y que no obtenga respuesta alguna. Que oiga nada, en vez de a mí. Comprendo que su alma llore y que no entienda por qué lo hace; a mi tambien me pasa.
Pero esto es lo mejor. Separados somos más. Y somos mejores. Separados nos irá mejor. Lo presiento. Quizás no a corto plazo, pero sí dentro de un tiempo.
Y aunque lo pase mal ahora, espero que entienda que lo que he hecho ha sido la mejor opción para los dos.
Él necesita a otra. No será mejor que yo, pero será mejor para él. Yo no puedo darle lo que pretende encontrar en una chica. No ahora. Quizás no todavía.
Ya lo echo de menos y acabo de irme. Sé que él también me echa de menos. Quiero distraerme con algo. Lo que sea.
Me dispongo a coger un libro y perderme entre sus páginas. Meterme tanto en la trama que olvide la hora, el dia y hasta el año en el que estamos; pero eso no sucede. Mi cabeza es un torbellino de ideas que van y vienen. Todo tiene algo que ver con él. Cada minuto que pasamos juntos se repite en mi cabeza, cada beso, cada abrazo, cada caricia...Como una película interminable.
Parece no acabar nunca.
Voy a estallar. Sólo me apetece llorar. Pero no. No voy a sucumbir a los recuerdos. Sé que soy fuerte. Lo lograré.
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